viernes, 16 de marzo de 2012

11/03/2012 Como ayer en Trípoli, hoy los portuarios de Msrata comienzan a desatar su lucha para impedir que el CNT y la patronal les arrebaten las conquistas de la revolución

Los ecos de la huelga realizada por los portuarios de Trípoli siguen retumbando en los galpones del puerto de Msrata. Allí, los obreros comentan que se enteraron tarde de dicha huelga, inclusive después de que había terminado, y que no conocían el pliego de demandas completo. Pero si supieron del hecho, que los llenó de indignación, al ver que todavía no estaba resuelta la cuestión salarial, la vivienda y las condiciones de trabajo, cuando para ello habían hecho una revolución. Saben que el puerto está manejando alrededor de 30 millones de dinares libios, o sea, que no es que no hay plata, sino que alguien se la está robando, según dicen.

Ven esta situación no solo en Trípoli, sino también en Msrata. Allí los portuarios comparten casi todos los reclamos con los obreros de Trípoli, como el aguinaldo, la ropa de trabajo, la vivienda, la falta de oficinas, el seguro médico, etc. Ante esta situación, en Msrata los obreros se reunieron y elevaron un petitorio a la gerencia de la empresa, que fue respondido inmediatamente con un aumento de salario, desoyendo todos los otros reclamos. Una forma más de intentar descoordinar a los portuarios de una y otra ciudad.
Para todos los reclamos, los obreros cuentan con una organización tipo sindical llamada Naqaba, pero está solamente facultada para resolver cuestiones salariales. Por ello, y porque todavía no está funcionando la Naqaba con todos los delegados, los portuarios comenzaron a organizarse en reuniones, como asambleas embrionarias.

Opinan que las asambleas son una forma de organización legítima y las medidas de lucha que tome también lo son. Por ello, acuerdan en un 100% con la huelga hecha por los portuarios de Trípoli, y le advierten a la gerencia que seguirán los mismos pasos si sus reclamos siguen sin respuesta. Inclusive están barajando las distintas posibles acciones, pues un sector se opone a la huelga, ya que ven que eso perjudicaría al conjunto del pueblo y en su lugar propone organizar una acción de protesta contra la empresa para sacar a los jefes actuales y poner en su lugar a otros, elegidos por los obreros en lucha. Hay quienes ven como método de lucha la huelga para forzar, por medio de elecciones anticipadas, a cambiar a sus jefes. Es que en esta empresa los mismos son elegidos (en elecciones fraudulentas) por todos los empleados, una vez cada cuatro años.
Así como en casi todas las fábricas y empresas de toda Libia, estos obreros portuarios vienen de haber combatido en las milicias que derrotaron al dictador, cuyo saldo les dejó varios mártires. Inclusive, muchos trabajadores no han regresado a su actividad, pues siguen organizados en las milicias.
Con respecto a sus hermanos de clase de Siria, estos obreros plantean su total solidaridad para con ellos, y se muestran totalmente dispuestos a organizar acciones, enviar brigadas, armas, municiones, etc. Pero, al mismo tiempo, ven que la acción solo desde Libia no alcanza, sino que, para que triunfen las masas explotadas de Siria, es necesaria la intervención de todo el proletariado mundial.

Para esto proponen formar una organización o un partido de la clase obrera mundial, que agrupe, centralice y coordine a todos los trabajadores en África, Europa y demás continentes, para poder intervenir en los procesos revolucionarios y liberar del hambre, la miseria y la explotación a esta clase oprimida desde siempre. Ponen como ejemplo a "…la organización internacional que coordinó el envío de brigadas obreras de todo el mundo para combatir contra el fascismo de Franco en la guerra civil española de los '30…", que no es, ni más ni menos, que la IV Internacional con su programa de fundación de 1938.

11/03/2012 Dentro de la fábrica metalúrgica de Msrata

Luego de estar parada durante los meses de enfrentamiento contra las tropas qadafistas, la acería nacional de Libia, cuya planta está en la ciudad de Msrata, vuelve a ponerse en movimiento. Aún no está produciendo en su totalidad, pero se está alistando todo lo necesario. Los obreros concurren a la misma a trabajar en los hornos que están funcionando, y a establecer todo lo requerido para la producción, como reestablecer la electricidad, preparar los hornos, reparar daños, etc.
Es una fábrica grande, sobre todo teniendo en cuenta que la ciudad no tiene tantos habitantes. Funcionan tres hornos. En cada uno de ellos trabajan 107 obreros, en cuatro turnos rotativos.

Ante la reapertura de esta fábrica estatal, el gobierno actual del CNT nombró nuevas autoridades, que fueron recibidas por protestas de los obreros, obligando así a remover a algunas autoridades, que fueron reemplazadas por otras, elegidas mediante el voto de los trabajadores.
Por ahora, los salarios se mantienen en el mismo nivel de lo que cobraban en el 2010, esto es, un piso de 800 dinares libios y algunos llegan a cobrar hasta 1.300. Cabe destacar que hasta ese año, estos mismos trabajadores ganaban 300 dinares libios. Fue a partir de una brutal inflación (que aún continúa) que empezaron los primeros esbozos de protestas contra el régimen qadafistas, y que luego terminaran enfrentando al ejército con lo que tenían a mano (piedras, palos, etc.), hasta que le causaron las primeras derrotas, y lograron hacerse de sus armas para formar las milicias que finalmente derrocaron al dictador.

Pero al día de hoy la fábrica está parcialmente parada. Cuando empiece a producir en un 100%, los obreros esperan un aumento de salario. Inclusive ya se habían organizado en una Naqaba (sindicato) para, una vez que empiece la producción y todo el conjunto de los obreros vuelvan a trabajar, garantizar, mediante sus métodos de lucha, el aumento de su salario y las condiciones dignas de trabajo (como ropa de trabajo, seguridad contra incendios, etc.). Sus métodos no son solamente la huelga, ya que todos estos obreros fueron milicianos que combatieron contra Qadafy, cuyo saldo les ocasionó 54 mártires en el campo de batalla.
Curiosamente, la Naqaba existía ya en la época de Qadafy, pero no le tenían permitido tomar ninguna acción ni decisión, más que comunicar a los directivos como estaba el salario de los trabajadores, y dejar librada a la voluntad de los patrones la posibilidad de un aumento. Todo obrero que llegara siquiera a pensar en hacer una huelga o cualquier tipo de protesta, era penado inclusive con muerte.

Hoy en día, los obreros, que en su totalidad mantienen posesión de sus armas con las que derrotaron a Qadafy, se sienten confiados en que la fábrica recuperará e incrementara su nivel de producción, en que subirán los salarios, y que la sociedad se organizará en base a leyes favorables a los trabajadores. Y, de contrario, afirman que pondrán en pie su Naqaba para protestar, derecho obtenido tras la caída del dictador.
Otro de los organismos que han puesto en pie es el Tihad al-Thuwar, un comité de jefes y coordinadores de las milicias, encargado de conseguir empleo para todos los luchadores que pidan volver a trabajar.
Al ver a sus hermanos de clase de Siria, estos obreros expresan su total apoyo hacia ellos, y los llaman a seguir su ejemplo, enfrentando con lo que tengan a mano al ejército, hasta poder arrebatarle su armamento y derrotarlo. Están dispuestos a ayudarlos, en cuanto a envíos de pertrechos coordinados entre los trabajadores mismos sin depender de ningún gobierno (pues solo son trabas). Pero ven muy lejana la posibilidad de organizar milicias para combatir en territorio sirio contra el asesino Bashar al-Assad.

Por último, estos obreros hacen un llamado a todos los trabajadores del mundo que están explotados y oprimidos, igual o peor que ellos bajo Qadafy, a seguir su ejemplo y enfrentar a sus gobiernos y regímenes hasta derrocarlos, de la misma manera que lo han hecho ellos, buscando llegar a la mejor sociedad, el socialismo, pero no al estilo Qadafy, sino el verdadero socialismo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

19-02-2012 Carta de estudiante egipcio: La visión de un estudiante socialista sobre el Movimiento 6 de abril

El movimiento 6 de abril fue fundado por un grupo de 20 estudiantes, en 2008, en apoyo a los obreros que realizaban una huelga general en esa fecha. Luego de este proceso, muchos de sus dirigentes fueron encarcelados y pasaron algunos años en prisión.
Por sus combates y campañas ganaron autoridad entre la juventud, que se fue sumando al movimiento. Hoy en día movilizan alrededor de 10.000 jóvenes, muchos de los cuales no son ya estudiantes sino que están recibidos. Hay ingenieros, profesores y jóvenes que no son estudiantes, pero que se fueron incorporando al movimiento al calor de los combates revolucionarios del 2011.

El movimiento 6 de abril se caracteriza por ser muy activo y dinámico, a diferencia de otros grupos, organizaciones sociales o partidos políticos, sin embargo sus medidas de lucha son principalmente movilizaciones pacificas. La dirección se define como “un movimiento liberal, anti violencia, por la democracia y la libertad”.
Pese a que en la época de Mubarak eran muy perseguidos -cuestión que les costó la cárcel a varios de sus integrantes- su orientación hoy sigue siendo pacifista, no violenta. Así es que el miércoles 22/2/2012 se le realizará un juicio militar a George Ramzy, activista de este movimiento y preso político del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, y la medida propuesta por sus compañeros es una enorme movilización frente a la corte, siempre destacando la no violencia. Así mismo propusieron otra marcha universitaria un día antes, el 21, en donde los estudiantes se encolumnarán por un lado a la Plaza Tahrir y por otro a los cuarteles militares.
El objetivo principal del movimiento es buscar una democracia en donde haya un parlamento de diputados electos por el pueblo, que respondan a los intereses del pueblo, que asuman todo el poder, en donde el presidente esté subordinado a éste. Como caso ejemplar mencionan la actual forma de gobierno de Túnez, la cual saludan.

Opinan que eso en Egipto no existe, y proponen como solución acciones de presión sobre el parlamento (o el gobierno) para que tome medidas a favor del pueblo, y así conseguir las demandas, inclusive la de un “parlamento democrático-representativo”.
En cuanto a acciones internacionales coordinadas refiere, este movimiento dice apoyar las revoluciones libia, tunecina, yemení, siria, pero sin violencia y dentro de Egipto, es decir, marchas a las embajadas, protestas en las calles, expresiones artísticas, etc.
En el caso particular de Siria, uno de sus dirigentes manifestó, en relación a  las masas de ese país que “rezaba por ellas”, absteniéndose así de toda acción conjunta con los sirios, y por lo tanto de un combate común que necesariamente tiene que ser armado porque en Siria, las masas están sgiendo masacradas.
De todas maneras manifiestan no estar en contra de todo aquel que enfrente, de cualquier forma, al asesino de Bashar. 

Tuve la oportunidad de entrevistarme con uno de sus dirigentes, éste mostró gran solidaridad internacional, en cuanto a frente militar se refiere, con las masas palestinas, afirmando que si hoy tuviese que ir a combatir a algún lado, sería a Gaza.
El movimiento 6 de abril se declara pro-palestino y anti-Israel. De hecho, no reconoce al estado sionista-fascista de Israel y apoyan toda medida contra él.
La toma de la embajada sionista de El Cairo sucedida meses atrás fue saludada por este movimiento, indicando inclusive que la acción no fue suficiente. Es que esta embestida contra la embajada vino como respuesta al asesinato de cinco soldados rasos egipcios por parte del ejército sionista en la frontera y sus posteriores “disculpas”. Los dirigentes del movimiento 6 de abril agregaron “que se guarden sus disculpas”.
Pero en cuanto a apoyo efectivo y material, que este movimiento está en condiciones de brindar y con creces, sólo se limitan a alguna que otra movilización y publicar declaraciones.
Para terminar, este movimiento, autodefinido como liberal y de “centro izquierda”, expresa una contradicción: está compuesto de jóvenes combativos muy activos en la revolución y una dirección que, participando en todas las acciones revolucionarias, busca, con medio de presiones, reformar el parlamento actual.

Estudiante socialista de Egipto

18/2/2012 Carta de un obrero egipcio: La visión de un trabajador del canal de Suez sobre los Socialistas Revolucionarios de Egipto

En la ciudad de Giza se encuentra el local de los Revolutionary Socialists (Socialistas Revolucionarios), un partido activamente interviniente en la revolución egipcia, iniciada a fines de enero de 2011.
Hace algunos días tuve un encuentro casual con uno de sus militantes. En una breve conversación este resume lo que su partido está desarrollando en Egipto y cuales son sus perspectivas a futuro.
Lo primero que mencionó sobre el momento actual de la revolución de Egipto es que se está viviendo una batalla entre dos grandes frentes: el frente revolucionario (compuesto por ellos mismos, el Movimiento 6 de abril, el Frente Nacional por la Democracia y la Justicia, sindicatos obreros Independientes y movimientos sociales) y, el frente opuesto (compuesto de el cuerpo militar y las fuerzas islámicas).
A esto agregó que hoy Egipto tiene dos desafíos: cómo continuar con la vida con una distribución equitativa de la riqueza, y cómo conseguir la democracia.

La forma de conseguir esto, para él, es que todas las fuerzas revolucionarias deben organizarse en un frente y que establezca buenos contactos en el movimiento obrero.
Por delante, ve que hay dos desafíos: las elecciones presidenciales y las elecciones a constituyente.
En estos momentos se encuentran discutiendo si participaran o no, bajo qué programa, con qué candidato, etc.
Uno de los pasos a seguir, según él, es continuar con la organización de comités obreros. Es que antes de la revolución el control estatal del movimiento obrero era total. Pero hace dos años que estos se vienen organizando independientemente. Ya hay alrededor de 300 comités obreros, en donde se agrupan unos 2.000.000 de trabajadores.

Para este militante de RS, los obreros se organizaron para pelear por una distribución de la riqueza, por echar a los patrones y los corruptos y por mejoras salariales. Pero las peleas políticas están en manos de partidos, movimientos y organizaciones sociales, por lo cual queda pendiente la tarea de unir a los trabajadores con la lucha política.
La “lucha política” a la que se refiere RS, es por establecer un programa, según ellos “del pueblo”, basado en cinco puntos:
-Nacionalización de las grandes fábricas (o bien pagando indemnización, o bien mencionando que estas fábricas ya hicieron mucha ganancia y esa era su indemnización)
-Aumento del salario minimo
-Establecer un frente de todos los que estaban en combate
-Hacer un juicio revolucionario a Mubarak y su régimen
-Terminar con el gobierno militar

Cuando le consulté sobre su visión de los procesos revolucionarios en los demás países, me dijo que su partido apoyaba las revoluciones en Medio Oriente y todo el mundo, cuando éstas son antiimperialistas, a las cuales había que darles todo el apoyo.
Señaló que si bien le parecía un gran gesto de internacionalismo el hecho de que entre las milicias libias se encontraran cientos de combatientes egipcios, justificaba esto diciendo que las fronteras estaban abiertas en la época de la insurrección libia, pero que hoy el caso de Siria es diferente. Para apoyar esa revolución veía como efectivas otras acciones, tales como una movilización a la embajada, o reuniones internacionales entre varios partidos que se dicen revolucionarios de toda la zona para discutir qué acciones llevar adelante, para ayudar al pueblo martirizado por Bashar al-Assad.
Por último me comentó que todavía no han discutido ningún plan de lucha ni próximas medidas, pero si bien no hay ningún organismo que nuclee a todas las fuerzas revolucionarias, ellos están en contacto entre los distintos partidos y movimientos para sacar adelante nuevas acciones.
Mi visión, como obrero revolucionario es que la política de RS se muestra claramente reformista, y, no hay que perder de vista que esta organización es sección en Egipto del SWP inglés. Es que no sólo tienen un programa reformista de expropiación con pago y sólo de las grandes fábricas (sin decir nada del petróleo, gas, tierras, etc.), sino que no plantean una perspectiva de poder con los organismos soviéticos de las masas en lucha. Ni siquiera se dan una política para ponerlos en pie, teniendo todas las posibilidades para hacerlo al dirigir dos millones de obreros y estar en contacto con el resto de los movimientos que dirigen a la juventud y otros sectores sociales. Opino que podrían tranquilamente llamar a un congreso en Plaza Tahrir de todos los combatientes de la revolución, de los jóvenes revolucionarios y de los obreros organizados y este congreso se llevaría a cabo, pero se niegan a ello.

Su política deja ver que lo que quieren es más bien un frente único de partidos, “por arriba”, para evitar cualquier vestigio de auto-organización y democracia directa.
Categóricamente sostengo que con su política mantienen al movimiento obrero bien separado y dividido, sometido a una lucha económica, sin ninguna intención de que se eleve a lucha política.
Esto se expresa también en que no hay ninguna mención a seguir el camino de nuestros hermanos de clase de Libia, de partir el ejército, desarmarlo, derrotar a las fuerzas armadas, poner en pie comités de soldados y las milicias, que en definitiva fue lo que quedó pendiente de hacer en nuestra revolución. Para ellos es sólo una cuestión de democracia, que la Junta Militar no gobierne.
Ni que hablar de brigadas para ir a combatir a Siria. Marchas pacificas si, pero brigadas internacionales no.

lunes, 12 de marzo de 2012

Las milicias de Benghazi en Trípoli: “Necesitamos urgentemente la unidad de todas las milicias para ponerse al servicio del pueblo porque los que hoy están en el poder, oficiales, ministros, funcionarios, etc. son de Muammar”

En uno de los barrios más adinerados de Trípoli, donde se aconglomeraban los fieles adeptos al régimen qadafista, se encuentra la base de una de las brigadas milicianas de Banghazi que resisten hoy a someterse al CNT.
Estos milicianos lograron asentarse, luego de batallas y escaramuzas, dentro de un complejo de trailers de última generación, amueblados, ambientados al estilo occidental, pertenecientes a los ingenieros de una de las tantas empresas petroleras con capital extranjero, con las cuales tenía convenio el “antiimperialista” Muammar al-Qadafy.
Estas batallas fueron libradas contra una parte de la brigada qadafista de Muhammad al-Maghriaf, a la cual se le había cedido el lugar como base de operaciones para aplastar las insurrecciones de la capital.
Luego de asentarse, los milicianos sufrieron una serie de atentados por parte de aquellos que seguían fieles a la dictadura, lo que llevó a que varios de ellos se retiren, dejando el lugar en manos de unas 30 o 40 personas. Estas son las que, hoy en día, mantienen su guardia, usándola como base para poder realizar tareas como custodiar barrios aledaños, proteger a sus vecinos, combatir a los que aún insisten con desmoralizar la insurrección, etc.
Al interior de esta brigada no se organizan como un ejercito, sino comunitaria y solidariamente. Todos aportan de su bolsillo para comprar víveres, todos limpian, cocinan, reparan sus vehículos, etc. Los fondos para esto son enviados desde Banghazi por sus familias, quienes los apoyan incondicionalmente, estableciendo así una verdadera y fiel retaguardia.

En cuanto a su relación con el CNT, esta brigada aclara que no esta sometida ni ligada al gobierno interino. Incluso afirman estar en contra de sus políticas. Manifiestan su apoyo a toda lucha contra el mismo, posicionándose del lado de las masas.
Según caracterizan, hay milicias que están más ligadas al gobierno, como por ejemplo las de Zentan (las que controlan el aeropuerto y cuentan con armamento pesado como tanques, misiles, etc.) que, según rumores, han recibido importantes fondos por parte del CNT.
En cuanto a las milicias de Misrata, esta brigada de Banghazi, establecida en hoy en Trípoli, opina que son lo opuesto a las de Zentan, es decir, que están totalmente en contra del CNT.
De la misma manera ven que hay milicias que lo único que tienen en claro es que no tienen que deponer las armas. La orientación de esta brigada se puede resumir en las siguientes palabras de uno de sus combatientes más respetados: “Necesitamos urgentemente la unidad de todas las milicias para ponerse al servicio del pueblo porque los que hoy están en el poder, oficiales, ministros, funcionarios, etc. son de Muammar. Con la revolución nosotros buscábamos limpiar a Libia de Muammar y su gente. Pero, hubieron algunos allegados al dictador que, sabiendo lo que sucedería, levantaron la bandera de la revolución solo como pose, pues siempre fueron y siguen siendo qadafistas. Espero que el pueblo siga preparado para enfrentar a cualquier gobierno que quiera asentarse y no cumpla con lo que diga.”

Al grito de “ladrón” y “mentiroso”, los estudiantes, junto a los trabajadores echaron al vicepresidente del CNT de a Universidad y lo obligaron a renunciar al gobierno

El joven comenta como 'abd al-Hafidhz Ghoga llegó imponentemente, con cuatro brigadas ostentando armas como protección, para hacer, supuestamente, un homenaje a los heridos y mártires de la revolución. Esto fue el 17/1 a las 11 am.
En un acto demagógico presentó el presupuesto para la universidad, pero, como relata este estudiante "los números no eran claros", o sea, no explicaba de dónde salía la plata, cuánto se asignaba, para cuánto alcanzaba, etc.
Esto generó la ira de los estudiantes que empezaron a gritarle "ladrón, mentiroso" y allí comenzaron a manifestarse los estudiantes de la facultad. Siete de ellos habían recibido al vicepresidente del CNT, pidiéndole cortésmente que se retirara. Pero se negó  una y otra vez. En vez de irse, subió las escaleras, rodeado de estudiantes que lo abucheaban y repudiaban. De repente, se tropezó, y al levantarse empujó a una mujer estudiante, para hacerse paso, y la tiró al piso.
Esto encendió aún más la ira de los estudiantes, quienes arremetieron contra Ghoga. Dos de sus guardaespaldas sacaron sus armas para intentar dispersar. Uno de los estudiantes golpeó al guardia y le manoteó el arma. El otro guardia disparó dos veces al aire y logró irse corriendo. Gogha logró escaparse y se lo llevaron en auto.

Los estudiantes se reagruparon en el lugar de los hechos y levantaron un acta de lo sucedido, aclarando que había sido Gogha el agresor, y que su guardaespaldas disparó un arma de fuego en una universidad, que es un espacio público.
Luego, una patota de matones, dirigida por el hijo de Gogha, se hizo presente en la universidad para golpear a  los estudiantes, que ya se habían ido. Esto también fue agregado al acta.
Al otro día se realizó una movilización de estudiantes y milicianos al palacio de justicia con el acta, que fue tomada con indiferencia, pues no estaba firmada ni reconocida por el presidente de la universidad ni de la facultad (Mohammad Dghaym y Ahmed Mami respectivamente), que aún hoy se niegan a reconocer los hechos. Hacen la vista gorda, uno diciendo que es cosa de la universidad y el otro que es cosa de la facultad, y se pasan la pelota diciendo que ellos no pueden hacer nada.

Fue entonces que se dirigieron a ver a Mustafa 'abd al-jalil, pesidente del CNT, quien dijo no saber lo que había ocurrido e intentó hacerse el desentendido, lo que generó la ira de los manifestantes, quienes en protestas posteriores desataron su furia pasando a la acción.
El sector de estudiantes entrevistados opina que Jalil al principio se mostraba como un hombre que trabajaba por la revolución, pero ahora está totalmente corrupto. Opinan que debería  gobernar un trabajador, alguien de la gente, así le daría al pueblo lo que necesita, pues esto estaría dictado por sus propias necesidades.
También se oponen a los Hermanos Musulmanes, pues los ven como los causantes de esta situación de que no se establece un gobierno de la “gente simple”-como ellos les dicen-.
Ante la propuesta de un congreso de las milicias, los combatientes y los trabajadores para poner en pie un parlamento que asuma todo el poder, estos estudiantes luchadores coinciden en que es algo factible, pero que habría un problema: ven mucha división en toda Libia, por lo que habría que trabajar antes en la unidad.
Se muestran dispuestos a pelear, y si llegasen a ver un gobierno que no les guste, lo combatirán –afirman-. Para todo lo que avance en este sentido, ellos se sumarán, como tantos otros luchadores y sectores combativos que necesitan centralizar y unificar sus fuerzas.

Cuando la OTAN bombardeó Bengasi, las masas revolucionarias ya habían derrotado las tropas del asesino Qadafy

A cuatro meses del ajusticiamiento del dictador Muamar al kalb Qadafy los ecos de la insurrección siguen resonando en Banghazi.  Un combatiente, refiriéndose al CNT, afirma: "sacamos a un Muamar, pero vino otro".
Mientras conversábamos sobre cómo fue el proceso revolucionario en Libia, nos relató cómo se habían organizado desde el 2006, donde a raíz de una caricatura que se burlaba de Mahoma, publicitada por un funcionario del gobierno italiano, se realizó una protesta en dicha embajada. Un joven menor de 15 años trepó por los techos y arrebató la bandera del país europeo.
Al ver esto, la lacra de la guardia qadafista proimperialista, que debía defender las acciones del dictador en la Fiat, respondió disparando directamente a matar. La muerte de este joven ocasionó la ira de los manifestantes, quienes arremetieron contra la embajada y el ejército, enfrentándolo con rocas, palos, bombas molotov y "gelatín" (que son bombas que tiran en el mar para matar peces y luego recoger la pesca).
Luego de enfrentamientos, donde fueron quemados inclusive edificios gubernamentales y comisarías, los combatientes tuvieron que replegarse por la brutal represión que continuó, luego, con inteligencia, persecución, secuestros y torturas.


Pariendo del 2006, decía este miliciano, el 17 de febrero de 2011 estos mismos jóvenes fueron la vanguardia que, durante tres días de combate, partieron al ejército y defendieron la ciudad del asedio de Qadafy. Y con fervor remarcaba que el 17 de marzo, luego de dos días donde las masas de Bengasi mantuvieron a raya a los qadafistas, el ejército Qadafo llegó a las puertas de la ciudad y fue derrotado por los trabajadores y el pueblo pobre en armas. Con el método de la guerra civil, fue derrotado antes de los bombardeos de los aviones de la OTAN, que recién llegaron a las 5 de la tarde, cuando la batalla ya estaba decidida.
Este joven concluyó su relato diciendo: "nosotros iniciamos esto y no nos vamos a detener hasta terminarlo. O conquistamos lo que buscamos, o morimos y vamos al paraíso. No tenemos nada que perder, porque ahora no tenemos nada".